contacto@psicoterapiasonline.com Escríbenos haciendo click aquí

La Experiencia Vincular en la Relación de Pareja: Estar, no Estar o Estar Demasiado. El Temor a la Pérdida

La Experiencia Vincular en la Relación de Pareja: Estar, no Estar o Estar Demasiado. El Temor a la Pérdida

"En las Relaciones de Pareja solemos pensar en el sufrimiento principalmente desde la ausencia, nos señala Cristián Luna, Psicólogo Clínico y destacado colaborador de contenidos en..."

En las Relaciones de Pareja solemos pensar en el sufrimiento principalmente desde la ausencia, nos señala Cristián Luna, Psicólogo Clínico y destacado colaborador de contenidos en Centro de Terapia del Comportamiento. Frases como “ya no está conmigo”, “me hace sentir solo/a”, “siento que ya no le importo”, “está cada vez más distante” o “aunque estamos juntos, siento que no está realmente”, aparecen con frecuencia cuando una relación comienza a deteriorarse. Sin embargo, en la experiencia vincular el malestar no surge únicamente por la falta de presencia, a veces ocurre algo menos evidente: una presencia excesiva, constante o invasiva también puede terminar dañando el vínculo.


Toda pareja necesita construir cercanía emocional, intimidad, sensación de seguridad y estar acompañado, pero también requiere espacios individuales y cierta distancia psíquica que permita seguir existiendo como sujeto individual dentro de la relación. Cuando esto no ocurre, la dinámica vincular comienza lentamente a tensionarse.


Hay vínculos donde predomina la ausencia emocional. Personas físicamente presentes, pero afectivamente distantes; relaciones donde cuesta compartir emociones, sostener conversaciones profundas o generar sensación de encuentro genuino. En estos casos suele aparecer una experiencia de soledad dentro de la propia relación de pareja. En la psicología clínica, muchas personas describen sentirse “acompañadas, pero solas”, diciendo frases como “ya no hablamos como antes”, “siento que tengo que guardarme las cosas”, “está, pero no conecta conmigo” o “parece que vivimos juntos solamente por costumbre”.


Pero también existen relaciones donde el problema no es la distancia, sino la sobrepresencia. Una necesidad constante de confirmación afectiva, dificultad para tolerar silencios, demandas permanentes de atención o la sensación de que el otro debe estar siempre disponible emocionalmente. A veces aparecen frases como “no puedo hacer nada sin él/ella”, “necesito saber siempre cómo está”, “si no responde siento angustia”, “cuando toma distancia siento que algo malo pasa”, “necesito que me demuestre que me quiere”, “me molesta que quiera hacer cosas sin mí” o “cuando no me incluye, siento que ya no me ama igual”.


Muchas veces estas dinámicas no aparecen inicialmente como control evidente, sino disfrazadas de preocupación, necesidad afectiva o búsqueda constante de cercanía. Frases cotidianas como “solo quiero estar contigo”, “¿por qué necesitas tanto espacio?”, “antes éramos más unidos”, “prefieres estar con otros antes que conmigo” o “si me amaras, querrías pasar más tiempo conmigo” pueden comenzar lentamente a expresar algo más profundo: el temor a la pérdida del vínculo.


Poco a poco, la relación comienza a organizarse alrededor de ese miedo. Cada distancia se vive como amenaza, cada espacio individual puede sentirse como rechazo y cada necesidad de autonomía puede despertar inseguridad o angustia. Incluso situaciones normales —salir con amistades, necesitar tiempo personal, guardar silencio o simplemente querer estar solo un momento— pueden ser interpretadas como señales de alejamiento emocional.


En estos vínculos, el amor puede comenzar a confundirse con una necesidad de hiperdisponibilidad emocional, dependencia o necesidad constante de validación. La pareja deja de funcionar como un espacio de encuentro y pasa a transformarse en un lugar donde el miedo a perder al otro organiza gran parte de la relación.


Cuando esto ocurre, el vínculo pierde aire. La cercanía deja de sentirse tranquila y comienza a vivirse con tensión. El otro pasa a ocupar progresivamente todos los espacios emocionales y la relación puede transformarse en una experiencia agotadora o asfixiante, incluso cuando existe cariño genuino.


La experiencia vincular saludable no implica estar todo el tiempo juntos ni responder permanentemente a las necesidades emocionales del otro, tampoco supone una distancia fría o indiferente. Implica la capacidad de construir una presencia emocional suficientemente segura: poder acompañar sin invadir, tomar distancia sin desaparecer emocionalmente y tolerar que el otro conserve espacios propios sin que eso sea vivido automáticamente como abandono.


Toda relación necesita movimiento, necesita momentos de encuentro, pero también espacios de diferenciación. Poder extrañar al otro, conservar intereses individuales, amistades, tiempos personales y cierta autonomía emocional no debilita necesariamente el vínculo; muchas veces lo fortalece.


Quizás uno de los desafíos más importantes en un vínculo de pareja no sea simplemente “estar”, sino aprender cómo estar, encontrar una forma de presencia que permita intimidad sin anulación, cercanía sin invasión y distancia sin ruptura emocional.


 


Cristián Luna Molina


Psicólogo Clínico


Terapeuta de Parejas


 


Terapia Online y Sucursal Providencia de Centro de Terapia


Puedes reservar hora con Cristián aquí:


·         Terapia Online


·         Centro de Terapia del Comportamiento

Centro de Terapia del Comportamiento

*Importante: Si usted se encuentra en una situación de emergencia, crisis o riesgo vital debe acudir al recinto hospitalario más cercano. Terapia Online no atiende este tipo de situaciones.

  RESERVA ATENCIÓN